¿Qué es una cosmovisión?


Cosmovisión, como comprendemos el universoComprendiendo la cosmovisión

La organización World Vision [Visión mundial] planeaba excavar un pozo para abastecer a una necesitada aldea africana llamada Walamo. Se les advirtió que no fueran allí porque el marabú (o médico brujo) más poderoso de la región la había maldecido. Les dijeron que algo malo les sucedería a ellos o a su maquinaria si intentaban excavar en Walamo bajo tan gran maldición, de tal forma que la gente de otras aldeas ni se atrevían a pasar por allí.

El equipo fue de todas maneras y a su debido tiempo excavaron un pozo que se llenó de agua dulce y pura. La gente de Walamo estaba asombrada. Las aldeas de alrededor oyeron aquello, y convencidos de que la maldición había sido rota, reiniciaron el comercio con el lugar. Al preguntárseles por qué nada malo les había sucedido a los obreros o a su equipo, respondían: «El dios de François es más poderoso que el del marabú».

François, que había dirigido al equipo de perforación, se sintió tentado a descartar aquellas ideas como pura superstición. El pozo se había hecho realidad gracias al conocimiento y la utilización de las leyes científicas apropiadas. La gente, sin embargo, lo veía como la evidencia del poder superior del dios de François. Había dos cosmovisiones en conflicto.

Soy misionero y, un misionero deja atrás su propia cultura y trata de adaptarse a otra extranjera. Lo hace por causa del evangelio y por amor a Dios y a la gente a quien es enviado. Intenta comprender, en el mayor grado posible, la cosmovisión de ellos, pero se enfrenta a un grave problema: lleva consigo la suya propia.

James Sire, en The Universe Next Door [El universo, la próxima puerta], define la cosmovisión como «una serie de presuposiciones (o presuncio-nes) que sostenemos (consciente o inconscientemente) acerca de la constitución básica de nuestro mundo”. La definición operativa que utilizaré es todavía más elemental: La cosmovisión tiene que ver con «las suposiciones básicas de uno en cuanto a la realidad».

Todo el mundo tiene sus propias suposiciones, ya sean o no personas reflexivas. Cada individuo cree que su punto de vista sobre la realidad es el correcto o al menos el mejor. Las creencias y el comportamiento de las personas, en ese orden, están basados en sus cosmovisiones, sean o no conscientes de ello.

Aunque este concepto está relacionado de manera íntima con la religión, no son iguales. Paul Hiebert afirma que «una cosmovisión proporciona a la gente sus suposiciones básicas sobre la realidad. La religión le da el contenido específico de esa realidad». Si uno sostiene una cosmovisión atea, el ateísmo funciona como religión.

Además de la postura agnóstica, sólo existen dos posiciones concebibles. La cosmovisión espiritualista, que afirma que la verdadera realidad es espiritual: inmaterial, no física o material. Según esta, aun cuando dicha realidad se considere como personal o impersonal, es espiritual. La inmensa mayoría de los más de cinco mil millones de habitantes del mundo tienen algún tipo de cosmovisión espiritualista.

Los ateos convencidos intelectualmente son muy pocos, ni siquiera en las sociedades occidentales y marxistas. El nuestro no es un mundo de materialistas filosóficos, sino de espiritualistas convencidos.

Esta cosmovisión común proporciona a la Iglesia un punto de arranque para la mayor parte de la humanidad. Incluso la actual explosión de ocultismo en el mundo occidental es ventajosa a este respecto. Podemos decirle al ocultista: «Básicamente tienes razón en tu idea sobre la realidad en un punto en particular: Los humanos existen como seres espirituales y no sólo como entes físicos».

En segundo lugar, la cosmovisión materialista o naturalista afirma que la verdadera realidad es material o física, no espiritual. Esto supone que la vida se generó espontáneamente de la no existencia y que por este proceso primitivo las formas de vida originalmente unicelulares evolucionaron a lo largo de dilatados períodos hasta llegar a convertirse en la amplia gama de vida que hoy conocemos.

De esta concepción de la realidad resultan cinco conclusiones importantes:

1. El universo es un accidente cósmico que no tiene un verdadero propósito.

2. La vida humana es un accidente biológico que no tiene un verdadero significado.

3. La vida termina para siempre en el momento de la muerte en toda forma de vida individual.

4. La mente no tiene existencia o supervivencia separada del cerebro.

5. La creencia intuitiva e histórica de la humanidad en una mente suprema, un espíritu o un Dios detrás, dentro y fuera del universo físico es una forma de autoengaño. Por tanto, la correspondiente creencia en el carácter único, la dignidad, el propósito y la supervivencia del ser humano después de la muerte constituye una idea ficticia de la realidad.

No es de extrañar que la vida sea tan vacía para los ateos intelectualmente convencidos, pero sinceros. La palabra sincero es importante, ya que la mayor parte de los ateos no quieren enfrentar con sinceridad las implicaciones nihilistas de su cosmovisión. Cuando lo hacen, descubren que la muerte es mejor que la vida y que conduce a una eterna no existencia. Dr. Ed Murphy     Quieres recibir las publicaciones por correo:¡Subscríbete ahora! Abrazo a la derecha

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Teología de la prosperidad: un estilo de vida lujoso


Teología de la prosperidad. Lujos en la iglesiaEn nuestros días ha surgido una nueva y desagradable teología para justificar un estilo de vida lujoso. Su énfasis se centra en la prosperidad de este mundo.

Es una teología del “todo esto y también el cielo” “siembre dinero” “nómbrelo y reclámelo” “La riqueza es un don del señor” Tal doctrina de prosperidad solo es posible en una economía de clase media avanzada.

Me gustaría ver a sus defensores proclamarla entre los cristianos que mueren de hambre en África, Asia y América Latina, o entre los miles de creyentes que forman parte de los desamparados del mundo occidental.

Ese no es el evangelio supracultural de la escritura, con su énfasis en un estilo de vida sencillo. Se trata de un mensaje culturalmente distorsionado que se fundamente en la exégesis deficiente de unos pocos pasajes de la Biblia deformados para abogar por la salud y la prosperidad como norma para todo el pueblo de Dios.

El mensaje de la prosperidad choca con las enseñanzas de Jesús en Mateo 6.19-21 y 19.16-26. Es contradicha por las palabras del apóstol Pablo en 1 de Timoteo 6.6-14 y por Hebreos 13.5,13,14.

En 1 Timoteo 6.6-11 Pablo escribe:

Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

Alguien ha dicho:

Un despertador moral está sonando en América, y no muchos políticos lo escuchan. Nuestros dirigentes, políticos, economistas, tecnócratas y hasta predicadores, nos han convencido de que el tener más es mejor y mucho más lo excelente.

La humildad es uno de los rasgos del carácter que menos se enseñan y estiman. No podemos especializarnos en él en Harvard, ni tampoco comprarlo por correo. Es algo casi extinguido entre el liderazgo político, científico, y en gran parte religioso. Nadie vería en la televisión una serie que se titulara “Estilo de vida de los pobres y humildes”. Es a los ricos y famosos que queremos imitar. Incluso algunos predicadores han contraído esa enfermedad y viven como reyes, y no como aquellos siervos que su Líder quiso que fueran.

¿Qué opinas, te parece que esta es la realidad?

 Manual de Guerra Espiritual.

El evangelio del Nuevo testamento Comparado con el de hoy


Cuando hablamos del evangelismo del nuevo testamento, queremos decir aquel que es inspirado, ungido y lleno del poder del Espíritu Santo. Va acompañado de las mismas señales, maravillas y milagros que seguían al ministerio de la iglesia primitiva.

Desdichadamente, muchos ministros hoy dependen del talento, entrenamiento, personalidad, habilidad administrativa, publicidad, etc., y muy poco del Espíritu Santo. Es por tal razón que sus ministerios no son acompañados de las señales milagrosas correspondientes.

La iglesia primitiva tenía muy pocas cosas de aquellas en las que nosotros ponemos nuestra fe hoy. No disfrutaban de prestigio o posiciones en la comunidad, no tenían edificios, colegios no universidades. poseían  poco refinamiento social que procede de la educación, la cultura y la posición social. Por el contrario, eran considerados como parias de su sociedad.

A pesar de todas éstas desventajas, tuvieron éxito en su objetivo de “alborotar el mundo” para Cristo. Si nosotros empleáramos los principios evidentes en su ministerio, veríamos los mismos resultados hoy.

Las señales, maravillas, milagros y sanidades eran factores esenciales en el crecimiento de la iglesia primitiva. Los Hechos de los Apóstoles están llenos de poderosos milagros que Cristo realizó a    través de aquellos  primeros creyentes.  El Cayado del Pastor-Ralph Mahoney

Milagros de Jesús


La curación de un paralítico

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO  Capítulo 9, 1 – 8

   Subió a una barca, cruzó de nuevo el mar y llegó a su ciudad. Entonces, le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico:

– Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.

   Entonces algunos escribas dijeron para sus adentros: Este blasfema. Conociendo sus pensamientos, dijo:

– ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir?: Tus pecados te son perdonados, o decir: levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar los pecados- se dirigió entonces al paralítico-, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

   Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se atemorizó y glorificó a Dios por haber dado tal potestad a los hombres.