Sufrimiento autoimpuesto


alcohólismo, aprendamosUna ansiedad difícil de explicar invade su espíritu. Nervioso y sin ningún dominio sobre sus pensamientos y conducta, abandona su inactividad y ociosidad.

Se dirige al lugar donde por costumbre encuentra momentáneamente paz a su agitación inexplicable y al sufrimiento escondido.

Encuentra a otros en similares condiciones, atados a sus desordenes no resueltos y a sus necesidades ocultas, que por involuntarios complejos han dejado de ser satisfechas, sufriendo en soledad.

Inicia solicitando aquella clara substancia, “aguas de las verdes matas” todos la ingieren con avidez desenfrenada, casi al momento brotan de sus labios incontables historias de valentía, de riqueza, de tunantería, todas matizadas con los calificativos de la exageración, algunas producto de su embriagada imaginación.

No pasa mucho tiempo antes de que se sumerjan en un profundo sueño provocado por su abuso. Caen en la acera o en plena calle, algunos transeúntes los observan con actitud benevolente, otros con indiferencia y desprecio.

Ninguno les extiende su mano para ubicarlos en mejor posición. Son basura social, lacras del pueblo. Completamente abandonados. Los que los ven en esas condiciones han olvidado ya, que solo por misericordia divina no son ellos los que provocan pensamientos tan variados.

Semejantes a los animales se levantarán en la madrugada, sin uso de razón y obligados por su terrible sufrimiento, buscarán con insistencia incontenible “el agua de las verdes matas”, queriendo mitigar su dolor y malestar. Extendiendo así su angustia, su discriminación y su desgracia.

Indecibles sufrimientos, agudos dolores e incontables malestares serán sus acompañantes los días en que caminen por esa senda. En ella no encontrarán la paz que necesita, ni la tranquilidad que añora, no hallarán el reconocimiento social, ni el afecto familiar.

No obstante hay algo seguro que sí encontrará, sufrimiento, sufrimiento y más sufrimiento. La alegría les abandonará, la felicidad rehusará visitarlos, es posible que el amor que otrora les rodeaba, desaparezca.

Llegará un momento en que digan: ¡Así me convertí en alcohólico!

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¿Porqué caí en el alcoholismo y la drogadicción?


Ingiriendo alcohol, drogas y másNo sé en que momento de mi rebelde adolescencia mi vida comenzó a tomar un giro, que aunque imperceptible al principio, con los años estuvo a punto de acabar con mi existencia.

Inocentemente mi emoción y curiosidad ordenan a mis miembros ingerir la primera cerveza, que al transcurrir los meses se torna en varias, al pasar los años en muchas y al cabo de quinquenios en todo tipo de substancias adictivas.

Soy el producto indefectible de mis buenas o malas decisiones y solo por la misericordia divina estoy escribiendo estos renglones.

La diversión que buscaba en la ingesta de alcohol y consumo de drogas me presentó a la pegadiza y cruel desgracia, oculta en los placeres más codiciables para atraer a los incautos.

sumergido en las gélidas aguas del infortunio y de la ruina que todo vicio acarrea, cegado completamente a las verdades espirituales, atado fuertemente a la dependencia del alcohol y las drogas, mi vida, para cualquier ojo que tuviera a bien observarla, había naufragado.

Salir de un vicio radicalmente fijado a nuestro ser no es una tarea fácil.

¿Como pude llegar hasta aquí?

¿Porqué Dios mío permitiste que arruinara mi vida?

¿En qué estaba pensando cuando le di rienda suelta a mi deseo?

¿Que ocasionó que me convirtiera en un alcohólico consuetudinario?

Estas preguntas, así como sus respuestas se colegirán de las experiencias que se narran en el pequeño pero instructivo libro “Así me convertí en alcohólico” escrito en un lenguaje sencillo, si se quiere fácil y familiar, pero cuyos relatos dejaran una favorable lección a quienes lo lean con cacumen atento pero sin prejuicios.