Teología de la prosperidad: un estilo de vida lujoso

Teología de la prosperidad. Lujos en la iglesiaEn nuestros días ha surgido una nueva y desagradable teología para justificar un estilo de vida lujoso. Su énfasis se centra en la prosperidad de este mundo.

Es una teología del “todo esto y también el cielo” “siembre dinero” “nómbrelo y reclámelo” “La riqueza es un don del señor” Tal doctrina de prosperidad solo es posible en una economía de clase media avanzada.

Me gustaría ver a sus defensores proclamarla entre los cristianos que mueren de hambre en África, Asia y América Latina, o entre los miles de creyentes que forman parte de los desamparados del mundo occidental.

Ese no es el evangelio supracultural de la escritura, con su énfasis en un estilo de vida sencillo. Se trata de un mensaje culturalmente distorsionado que se fundamente en la exégesis deficiente de unos pocos pasajes de la Biblia deformados para abogar por la salud y la prosperidad como norma para todo el pueblo de Dios.

El mensaje de la prosperidad choca con las enseñanzas de Jesús en Mateo 6.19-21 y 19.16-26. Es contradicha por las palabras del apóstol Pablo en 1 de Timoteo 6.6-14 y por Hebreos 13.5,13,14.

En 1 Timoteo 6.6-11 Pablo escribe:

Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

Alguien ha dicho:

Un despertador moral está sonando en América, y no muchos políticos lo escuchan. Nuestros dirigentes, políticos, economistas, tecnócratas y hasta predicadores, nos han convencido de que el tener más es mejor y mucho más lo excelente.

La humildad es uno de los rasgos del carácter que menos se enseñan y estiman. No podemos especializarnos en él en Harvard, ni tampoco comprarlo por correo. Es algo casi extinguido entre el liderazgo político, científico, y en gran parte religioso. Nadie vería en la televisión una serie que se titulara “Estilo de vida de los pobres y humildes”. Es a los ricos y famosos que queremos imitar. Incluso algunos predicadores han contraído esa enfermedad y viven como reyes, y no como aquellos siervos que su Líder quiso que fueran.

¿Qué opinas, te parece que esta es la realidad?

 Manual de Guerra Espiritual.

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