Sufrimiento autoimpuesto

alcohólismo, aprendamosUna ansiedad difícil de explicar invade su espíritu. Nervioso y sin ningún dominio sobre sus pensamientos y conducta, abandona su inactividad y ociosidad.

Se dirige al lugar donde por costumbre encuentra momentáneamente paz a su agitación inexplicable y al sufrimiento escondido.

Encuentra a otros en similares condiciones, atados a sus desordenes no resueltos y a sus necesidades ocultas, que por involuntarios complejos han dejado de ser satisfechas, sufriendo en soledad.

Inicia solicitando aquella clara substancia, “aguas de las verdes matas” todos la ingieren con avidez desenfrenada, casi al momento brotan de sus labios incontables historias de valentía, de riqueza, de tunantería, todas matizadas con los calificativos de la exageración, algunas producto de su embriagada imaginación.

No pasa mucho tiempo antes de que se sumerjan en un profundo sueño provocado por su abuso. Caen en la acera o en plena calle, algunos transeúntes los observan con actitud benevolente, otros con indiferencia y desprecio.

Ninguno les extiende su mano para ubicarlos en mejor posición. Son basura social, lacras del pueblo. Completamente abandonados. Los que los ven en esas condiciones han olvidado ya, que solo por misericordia divina no son ellos los que provocan pensamientos tan variados.

Semejantes a los animales se levantarán en la madrugada, sin uso de razón y obligados por su terrible sufrimiento, buscarán con insistencia incontenible “el agua de las verdes matas”, queriendo mitigar su dolor y malestar. Extendiendo así su angustia, su discriminación y su desgracia.

Indecibles sufrimientos, agudos dolores e incontables malestares serán sus acompañantes los días en que caminen por esa senda. En ella no encontrarán la paz que necesita, ni la tranquilidad que añora, no hallarán el reconocimiento social, ni el afecto familiar.

No obstante hay algo seguro que sí encontrará, sufrimiento, sufrimiento y más sufrimiento. La alegría les abandonará, la felicidad rehusará visitarlos, es posible que el amor que otrora les rodeaba, desaparezca.

Llegará un momento en que digan: ¡Así me convertí en alcohólico!

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